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La alteración de la flora intestinal es responsable de la disfunción del sistema inmunológico, la resistencia a insulina, diabetes, obesidad, depresión, enfermedades de la piel y autoinmunes.
La disbiosis intestinal es el desequilibrio entre microorganismos benéficos y patogénicos en el tracto gastrointestinal.
Los efectos nocivos se producen a través de cambios cualitativos y cuantitativos en la actividad metabólica y distribución de la propia microbiótica. El deficit de ácido clorhídrico gástrico o de enzimas pancreáticas digestivas, está asociado al hipercrecimiento bacteriano fuera del intestino grueso. Se genera una desarmonía del organismo por la falta de absorción de vitaminas e inactivación de enzimas induciendo la fermentación, desconjugación de sales biliares que altera la digestión y absorción de grasas, producción de promotores tumorales como las nitrosaminas, y la destrucción de la mucosa intestinal, generando la hiperpermeabilidad y la activación del sistema inmunológico.
En resumen, disbiosis es un gran “desastre ecológico en el cuerpo”.
Es común la disbiosis por el uso indiscriminado de antibióticos en la producción de alimentos (dosis residuales en carnes o agrotóxicos en plantas) o en el tratamiento de infecciones, uso de corticoesteroides o anti-inflamatorios no esteroides, constipación y diverticulosis, abuso de laxantes, disfunciones hepatopancreáticas, y consumo excesivo de harinas y azúcares refinados. Otras causas incluyen stress crónico, inmunidad debilitada en cáncer, enfermedades autoinmunes y síndrome de inmunodeficiencia adquirida.
El tratamiento comprende medidas profilácticas con cambios en los hábitos y evitar el uso continuo de antibióticos, antiinflamatorios y corticoides. El abordaje dietético recomienda alimentos fermentados ricos en probióticos como yogurt y chucrut; y vegetales, frutas y cereales, en particular ajo, puerro, cebolla (prebióticos).
El abordaje médico suplementa con bacterias benéficas, bacilos predominantemente bioactivos que inducen una reacción antígeno-anticuerpo, la reepitelización de la mucosa intestinal con glutamina, fuente energética asociada a los ácidos grasos de cadena media, con potencial de modular la formación de inmunoglobulina A secretoria, primera línea de defensa del sistema inmunológico del tracto gastrointestinal, y primera barrera antimicrobiana proveniente del metabolismo de la inmunoglobulina IgM.
Siempre que se usen antibióticos se debe recomponer lo más rápido posible la flora intestinal. La recomposición natural es entre 30 a 60 días.
La medicina orthomolecular dispone de pruebas funcionales para Disbiosis y tratamientos preventivos y curativos que restituyen la flora y el equilibrio orgánico.