Las bacterias intestinales interfieren en los mecanismos del stress.
Una situación que se considera hostil, peligrosa, provoca miedo y ansiedad, si la persona la interpreta como una amenaza real o imaginaria. Se produce en el organismo stress, modificaciones psiconeuroinmunoendócrinas (no necesariamente en ese orden) en respuesta al agente estresor.
El miedo y la ansiedad dependen de la secreción de serotonina, que se genera más en el intestino que en el cerebro. Un momento de ansiedad, influye en el sistema bacteriano intestinal y puede desencadenar voluntad de evacuar.
El stress psicofísico aumenta la liberación de cortisol, que produce efecto local y sistémico, este último incluye aumento en la producción de ácido clorhídrico gástrico, factor agresor de la flora bacteriana, que lesiona el epitelio de la mucosa gastrointestinal, determinando hiperpermeabilidad intestinal.
Pacientes con cuadros de base psiquiátrica, principalmente distimía, depresión o los cuadros dependientes de serotonina, pueden ser afectados en el uso terapéutico de sus antidepresivos, ya que no existiría la fuente primaria de producción de serotonina, el 5 hidroxitriptofano. El 5-HTP se desdobla del triptófano en el tracto gastrointestinal, el 90% permanece en el intestino para mantener en movimiento las asas intestinales a través de los receptores 5HT, y el 10% se absorbe a nivel plasmático para dar lugar a la formación de serotonina, que posteriormente será almacenada en las neuronas para producir el estímulo deseado, a nivel de la hendidura sináptica entre los receptores serotoninérgicos pre y post sinápticos.
Se debe evitar toda situación de stress, especialmente durante las comidas.