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El 70% de la población mundial es sedentaria.
El sedentarismo es la falta de actividad física realizada en forma regular. Es la segunda causa más importante para el desarrollo de obesidad después de la hiperalimentación, o alimentación inadecuada; y el segundo factor de riesgo más importante modificado, que aumenta la mortalidad por enfermedades cardiovasculares. Se relaciona incluso con riesgo de cáncer.
Representa varios factores negativos para el organismo, que incluyen la disminución de las necesidades de oxígeno y nutrientes hacia los tejidos, aumento del tejido graso con formación de placas ateromatosas y disminución del diámetro arterial, que determina mayor riesgo de infartos; disminución de la contractilidad de fibras musculares durante el esfuerzo, atrofia muscular, aumento de la rigidez articular y disminución de la elasticidad tisular, con aceleración del proceso de envejecimiento.
El sedentarismo se asocia generalmente a cambios en los hábitos y costumbres, principalmente nutricionales, que favorecen la ganancia de peso y conjuntamente compromiso de la función intestinal y del proceso digestivo, aumentando la formación de gases (flatulencia) y mal aliento eliminado por la boca (halitosis).
El síndrome de muerte sedentaria es el conjunto de enfermedades que se presentan por el sedentarismo, y son causa de incapacidad y muerte prematura en el adulto.
La actividad física regular realizada 3 a 5 veces por semana, en promedio acumula 150 minutos semanales como mínimo, y favorece el equilibrio del medio interno (homeostasis), y la readaptación al medio ambiente.
El tipo de ejercicio depende del gusto y preferencia de la persona. El resultado se logra al realizar una actividad física basada en la constancia, perseverancia y regularidad, evitando hacer ejercicios extenuantes, una sola vez por semana, o juegos competitivos irregulares o de fin de semana.
Si la persona tiene historial previo de vida sedentaria o no realiza práctica deportiva alguna por períodos prolongados de tiempo, y desea iniciar actividad física, debe previamente consultar a su médico.
Una adecuada evaluación clínica laboratorial, identificará su capacidad física y el tipo de actividad que Usted puede realizar, sin comprometer su salud.