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La obesidad es una pandemia de crecimiento alarmante.
Es una enfermedad multifactorial, heterogénica y multigénica cuyos factores determinantes son el genético (20%) y el ambiental (80%). Afecta en forma crónica el metabolismo de los hidratos de carbono, grasas y proteínas, con altos riesgos de morbi-mortalidad.
Se caracteriza por un exceso de masa grasa en relación a la magra. Cuando las células adiposas se saturan de tanta grasa la misma se deposita en tejidos periféricos como músculo, páncreas, hígado (hígado graso), estos depósitos ectópicos son visibles con ecografía como infiltración grasa. Los pacientes obesos presentan además alteraciones endócrinas y de neurotransmisores.
El problema de la obesidad se relaciona con la generación y mantenimiento de la energía en el cuerpo. La causa más importante es el aumento del consumo y la disminución del gasto energético.
El paciente obeso tiene problemas con el uso intracelular de carbohidratos, no usa grasa como fuente energética sino que usa las proteínas, en esta etapa empieza a perder masa muscular y a aumentar la masa grasa.
El mejor sacietógeno para el paciente obeso será la comida de su preferencia, pero conociendo las cantidades y la forma en que debe ingerir estos alimentos. Pacientes con compulsión por los hidratos de carbono, son dependientes químicos, y no obtendrán ningún resultado con la sola indicación de no comer. Disminuir la ingesta calórica y hacer más ejercicios modifica las causas y mecanismos que llevan al aumento de peso. Todo paciente obeso en algún momento se torna hiperfágico. Estos antecedentes son importantes antes de iniciar el tratamiento.
El aspecto metabólico es el que debe motivar la consulta y no solo el estético.